RESUMEN DE LA OBRA POR CAPÍTULOS
CAPÍTULO I
A Jaime le despertó el silencio del
amanecer de las ciudades cuando los buses comienzan a desplazarse y la gente
empiezan con escasas ganas sus días de labores , él asustado ,medio sosegado observó
a su entorno y cuando el humo de un bus le cubrió toda la cara derrumbándole
así al pavimento ,en ese momento una niña se burla y le trata mal por lo
ocurrido ,luego le dice que se suba rápidamente al bus , el va con un inmenso
temor porque podría caerse estando solo
en las escaleras del bus , la niña con mucha experiencia solo se agarra
con una mano ,después se bajan porque un señor le habló enojado . Luego entablan una conversación para ella
poder venderle el producto que carga sobre un tablero, Jaime le dice que él
apenas tiene unos centavos en sus bolsillos y son para comprar cosas más
necesarias ,la niña sin creerle , le acusa de ser prófugo o huir de algo, él le
cuenta su historia y le dice rápidamente que quiere ayudarle a vender ,la flaca
le dice que no es fácil porque tendrá
que exponerse en medio del tráfico para poder ofrecer los chocolates , pero le
pone condición que él sea su primer cliente del día con una risa burlona
,entonces Jaime se revisa su bolsillo y no tiene ninguna moneda ,agacho la
cabeza al suelo con la esperanza de encontrarlas.
CAPÍTULO II
La Flaca le dijo que sin dinero no
podría ir a vender con ella, a lo que Jaime respondió que le acogiera y luego
pagaba lo del chocolate, ella dijo unas palabras entre dientes ,asegurándose
que le ayude ,cuando en su mano tenía
agarrado el dinero de él ,Jaime le observa atemorizado ,le pregunta ¿En qué
momento le quitó su dinero? , ella le dijo que mientras estaba descuidado ,se hizo más fácil
agarrarle de su bolsillo del pantalón grande que portaba, mientras se dirigía a
enseñarles todos los lugares transcurridos por personas como: los puentes
peatonales ,callejones ,paraderos, etc.
Cuando de pronto la Flaca acude a buscar
a un hombre joven de gafas oscuras y de cabello largo, le decía unas palabras
señalándole a él, Jaime un poco confundido le mira enojado. La flaca viene
hacia él y le dice que Calzón Tierno no permite que le ayude, un poco
confundido le pregunta ¿Quién es él? Le
dice que es Calzón Tierno, que le pusieron así en el pueblo donde él vivía
porque se hacía pipi siendo mayor, y el señor es quién da trabajo a todos los vendedores
ambulantes del lugar y que anda vigilando si están en su puesto de trabajo.
CAPÍTULO III
Jaime andaba con sueño por lo que había
salido al aeropuerto desde muy temprano a despedir a su padre, se colocó debajo
de un árbol y rápidamente le venció el sueño. La flaca le lanzaba unas piedras,
y luego le lanzó su suéter, Jaime un poco molesto le dice que deje de molestar,
la Flaca le dice que vea lo que le lanzó, él se da cuenta que es su suéter y le
grita enojado si también quiere robarse su prenda, así como le quería robar su
dinero y ella se divierte con su enojo porqué ella no se lo había hurtado, sino
que fue El Bota la pepa.
Luego se acerca El Bota la pepa,
sonriéndoles a los dos haciéndole muecas ,la flaca le dice que ahora ya sabe
que es su amigo y ya no le robará el suéter ,haciéndole saber a Jaime que él no
habla .También el niño negro se acercó y se presentó como el Negro José y
empiezan una conversación ya Calzón Tierno no está en su zona, todos le dan
ideas de cómo convencerle para que Jaime se quede trabajando ,y Jaime pregunta
si hay que pedirle permiso a la policía y luego todos se ríen a carcajadas
porque en sí la dueña de todos se llama tía Meche.
CAPÍTULO IV
El trabajo de los vendedores continúo
sin detenerse en algún momento ,entonces se le acercó a Jaime la niña con la
criatura en brazos y le dijo que le sostuviera un momento ,él nunca había
sujetado a una bebé tan pequeña, y cómo estaba lloviendo la chalina de la bebé
cayó al suelo ,Jaime sin que la niña se diera cuenta la agarró lo más pronto
posible y al estremecerse ,la niña lloró ,entonces el procede a taparle la boca
con la toalla que la niña le había dicho que le pusiera ,pero en ese instante
la niña se asfixiaba , El bota la pepa
al ver la situación corre a ayudarlo pero como
seguía lo mismo la Flaca fue a socorrer
introduciendo su mano suavemente en la boca de la niña . Ella le dijo que era la hermanita de la que
estaba ofreciendo, señalando a la niña, pero luego le dijo que no, que era la
hija de una amiga de calzón Tierno y la Canguro era la encargada de cuidarla.
Luego de un rato la Flaca le dice a Jaime que entregará unas fichas y se irán
en trolebús, y de paso a hablar con la tía Meche y le dijo que si iba pero que
andaba cansado, ella se burló diciéndole Frute y le preguntó por qué le decía
así, y ella dijo porque andaba bien vestido, mientras ellos andan con ropa usada,
diciéndole que ese sería su apodo y Jaime se ruborizó. Y luego le enseñó el
volcán Pichincha.
CAPÍTULO V
Se dirigían a buscar a la tía Meche que
su casa queda para el sur, en el camino había iglesias de muchos años atrás,
callejones y otras localizaciones que la Flaca conocía perfectamente. Al llegar
había una puerta grande con unas flores, entonces la Flaca empujó con todas sus
fuerzas una flor, dentro había un hombre que solo se le veían los ojos, le
preguntó ¿A quién buscan? Y la Flaca le dijo que a la tía Meche, y que iba a
ver una cocina antigua, el profesor al observar a Jaime puso una cara molesta,
y le dijo que no recibían visitas desconocidas y que ella sabía las reglas,
ella le dijo rápidamente que la jefa había pedido un niño con las
características de Jaime, entraron y estaba una mujer con olor a tabaco. Por
primera vez Jaime quería regresar a su pueblo porque la mujer que conoció en
ese momento no le daba buena espina. La flaca le saludo y le dijo el motivo de
su presencia, y con hipocresía la tía Meche le bromeaba que Jaime era su novio,
y que con todo gusto podía trabajar porque ella quería un chico que no fuera de
el mismo lugar, le dijo que se uniera con los otros vendedores de las calles.
CAPÍTULO VI
Jaime se sorprendió al ver que la Tía
meche no le hizo tantas preguntas como normalmente se hacen para poder
conseguir un trabajo, y le entró un miedo porque no le dijo lo que haría,
simplemente le tomó varias fotos de frente y de perfil bromeándole aun a La
flaca, que Jaime era su novio. El aún con dudas sobre su trabajo, le preguntó a
ella si era eso lo que haría o se trataba de otra cosa, ella le supo manifestar
que no sabría porque la Tía meche era una mujer misteriosa, él dijo que se
estaba arrepintiendo porque le daba miedo y quería irse a su pueblo mejor, pero
recordó que no tenía a nadie, simplemente a su tía la cuál su padre le pidió
que cuidará de él, y aun siendo su tía, no tiene mucha confianza porque no
vivía con ellos. La flaca le dijo que tomara la decisión, que luego ella se
haría la loca si la Tía Meche le preguntase por él.
Él tenía mucha hambre, no había comido
en todo el día y lo que hicieron fue buscar comida en un basurero, pero solo
encontraban pedazos de cartón, periódicos manchados, cuando de repente la Flaca
gritó de alegría al encontrar un pedazo de pizza, luego compartió con Jaime. Él
tenía mucha sed, y fueron a saciarse en la antigua piedra en una fuente de
agua. Luego se dirigieron al lugar donde la flaca dormía y ella le puso unos
periódicos a él para que descanse, él se acostó y luego sus lágrimas caían
mientras sonaba una melodía que le había llegado al corazón.
CAPÍTULO VII
Mientras el cielo iba aclarando, en ese
amanecer tan frío, él tenía en mente que debía darle una respuesta a La flaca,
y sabía que en cualquier momento llegaría pero así mismo pensaba en que
desaparecería y no le buscaría.
Cuando en un instante apareció y Frute
le dijo ¿de dónde vienes?, ella le respondió de aquí mismo, soy como el Pan
quemado, que aparece de sorpresa. Él se reía, porque sabría que era otro amigo
más de La flaca. Después saco una funda y le dio un pastel con bolitas de
caramelos que se lo habían regalado en una pastelería. Mientras comía ella le
preguntó si sabía el origen de los caramelos, él tan inocente le dijo que lo
más seguro es que de una fábrica de dulces. Ella le dijo que no era así y que
los dulces eran de las lágrimas de Ángeles, porque mientras hacen los dulces
las panaderías dejan sus ventanas abiertas en la madrugada y el viento que
ingresa lleva todas las lágrimas de los angelitos más pequeños y por eso son
dulces. Mientras conversaba Frute se dio cuenta que La flaca cargaba puesta la
misma ropa, pero esta vez con zapatos viejos y en las orejas unas plumas que
ella dijo que eran sus aretes. Ella le contó su historia, haciéndole recuerdo a
su hermana fallecida que mientras estaba viva le dio lo que necesitaba ya que
su madre le abandonó, y el motivo del fallecimiento de su hermana es que era
una mula de drogas. Él se le quedó mirando y ella le dijo que no creyera en lo
que había dicho Tía Meche, porque ella no tiene novio, hasta cuando cumpla el
sueño de ser modelo de revista, a pesar de verle con esa vestimenta La flaca le
inspiraba respeto.
CAPÍTULO VIII
El profesor entró a la oficina de la Tía
Meche poniendo varias carpetas sobre la mesa, en ella contenía todas las fotos
de los niños que trabajan vendiendo en las calles. Mientras las veía salió la
foto de la Flaca, ella dijo que no era una opción porque es muy atractiva y la
quería para otros trabajos .Los dos tuvieron una conversación acerca de esto, ya que el profesor se quería compadecer con los niños y decía que no era justo
que terminen de esta forma. La tía Meche le escuchaba pero al mismo tiempo le
dio una respuesta coherente diciéndole que a las personas ricas, los niños que
venden no le interesan y que nadie sospecharía de su desaparición porque son
como unos vasos desechables que no tienen importancia, porque la misma sociedad
la ha marcado de esa forma durante muchos años y hasta la actualidad y que para
los políticos es mejor porque saldrían como héroes diciendo que gracias a ellos
y a sus programas de gobierno ya no hay niños en las calles. Entre todos esos
niños, uno será donante de córneas, ya que necesitan en el extranjero. Se
supone que los ricos pueden dar, pero en este caso los pobres donan a los ricos
para que ellos a cambio le den dinero.
CAPÍTULO IX
La flaca y Jaime llegaron al territorio
que ella llamaba refugio, el sitio antes era una estación de tren, que de
seguro era algo admirable para la sociedad en sus épocas, pero ahora funcionaba
como un botadero de chatarra, fierros viejos y alcantarillado. Dentro de ella
está Pan Quemado que tenía una fogata que, en vez de iluminar un poco, salía
más humo. Los dos se dirigieron a el niño y Pan Quemado le quería saludar, pero
Jaime con un poco de recelo tenía la mirada hacia el piso y entonces Pan
Quemado le dijo que cuando se saludaba tenía que mirar al rostro, y la Flaca le
dijo que no le incomodara ya que el era nuevo en esto. La flaca le dio una
comida en tarrina que habían sido las sobras del fin de semana de un
restaurante chino al que ella va siempre a recoger todo lo que sobra.
Empezaron a comer, pero Jaime como
estaba muy hambriento, comió rápidamente que luego de terminarse todo, parece
que tenía su estómago vacío. La Flaca había olvidado preguntarle a Frute sobre
lo que quería ser de grande, entonces Jaime le dijo que no se le había pasado
por la cabeza, porque siempre se imaginó ser agricultor como su papá estando en
su pueblo, pero pensándolo bien luego de un tiempo ya las tierras tal vez la
vendan. Recordó que cuando iba a la escuela tenía un Profesor que cuando estaba
de malas llegaba molesto con todos pero cuando no lo estaba, llegaba haciendo
chiste. Ya iba a responder, pero le interrumpieron los demás niños que se
refugiaban allí.
CAPÍTULO X
Los niños se acercaron, preguntándole a
la flaca por comida, ella le respondió que allí había, pero era de otro sitio
que ellos conocían, pero la señora que les regalaba no se fijaba que las
tarrinas tenían cucarachas u otros desperdicios, todos pusieron una cara de
disgusto y dijeron que no tenían hambre.
Luego quedaron en completo silencio, el
Pan Quemado había quedado dormido en el suelo con la boca abierta, parecía un
muerto. Entre todos lo cargaron hacía el lugar donde dormía y en eso dormido le
dio un puñete a La canguro, dejándolo con sangre la nariz por el golpe ,pero ella
solo se limpió y no dijo nada.
La flaca fue a su lugar a descansar y le
dio un espacio a Jaime para que duerma , pero como todo estaba en silencio
empezaron a conversar sobre su futuro ,la Flaca le decía que los que van a un
trabajo especial nunca más regresan y no saben que pasa con ellos ,ella piensa
que quizás cómo encuentran un trabajo estable que le dé dinero ya no se
acuerdan de ellos .Y el con dudas le dice que no quiere trabajar en algo
especial porque no querría marcharse porque no conoce más lugares. No podía
dormir pensando en todo lo que pasan los niños de la calle pasan en su vida diaria,
el hambre y no tener un hogar estable . Se acordó que en su pueblo no le
faltaba la comida y nunca pensó verse en esas condiciones, porque siempre
tenían carne de cerdo o de otro animal para alimentarse.
CAPÍTULO XI
Pasaron los meses y a Jaime se le hizo
rutinario vender dulces diariamente con sus demás amigos, el calzón tierno
pasaba de vez en cuando a regañarles o a conversar con ellos por las ventas y
según lo que vendían ellos obtienen sus ganancias, aunque muy poco, pero a
todos les da felicidad. Los que no venden lo que es necesario, tienen un
castigo que es doloroso porque le dan con una correa. La Flaca había enseñado a
Jaime las técnicas para que pueda vender todo y que no le castiguen. Un día le
ordenaron vender en el bus, a ella no le gustaba porque una vez le habían
robado chocolates. Entonces Jaime le dijo que ya eran dos y no le podrían robar
porque él la cuidaría, ella respondió irónicamente que se cuidaba sola, a él le
molestó eso y se fue a subir a un bus que pasaba por ese lugar, y nunca había
vendido en los buses el chófer le empujó haciéndole caer sobre el pavimento a
los dos, la Flaca le dijo como vender en el bus, porque todos los chóferes no
son iguales, unos no cobran pasaje y otros sí. Ella dijo que cantaría una
canción que su mamá le había enseñado, se trataba de los niños abandonados. A
la gente del bus le agrado y vendieron, aunque unos si le regresaban los
chocolates. Luego le contó su experiencia en la cárcel de curitas, que llegaban
a contarles cuentos, el cambió su humor por completo ya que una vez más la
Flaca había llegado a su corazón contándole lo que había vivido y quería
llorar, luego ella pateó una lata de cerveza y le rozo por sus pies descalzos y
grito gol, abriendo los brazos como si fuera cierto que estaba jugando.
CAPÍTULO XII
La tía Meche y el profesor se
encontraban reunidos en su oficina planeando lo que ocurriría con Jaime en el
trabajo que le enviarían, el profesor queriendo hacer dudar a la Tía Meche le
decía sobre lo que pasaría si le llegaran a evidenciar a Jaime en ese trabajo
especial que es de meterse en un armario a distraer a la gente mientras que
otras personas que ya ha contratado la tía Meche hagan su trabajo con total
normalidad.
Mientras que van a enviar a Jaime y a La
flaca, para que ella le dé la orden porque sabe que Frute anda muy unido a ella
que de seguro le hará caso en todo lo que le diga. El profesor pensaba en lo
que tenían que decirle a la niña para poderle engañar y así no diga nada,
también de pensaba sobre el pasado de la mujer, porque no saben de dónde vino,
se dicen algunas versiones que hasta de bruja le llaman ellos porque parece que
fuera hecho algo con él porque lleva tiempo estando a su lado haciendo lo que
ella pide. Ella se dio cuenta de la distracción del Profesor y le preguntó en
que pensaba, y él le respondió que en nada , y ella riéndose le decía que al
parecer estaba pensando en ella y lo que pasaría si un día ya no está a su
lado.
CAPÍTULO XIII
La flaca caminaba un poco preocupada por
la entrevista que había tenido con la Tía Meche, que consistía en engañar a
Jaime para que haga el trabajo, pero ella pensaba en lo peligroso que podía ser
,ya que la distracción que él tenía que realizar en esa reunión familiar podría
ser para algún robo o secuestro.
Luego se puso a pensar sobre que haría
con todo ese dinero, tal vez lo compartiría con Jaime, ella se emocionó tanto
que olvidó recoger las sobras de comida. Al llegar a su refugio Jaime le estaba
esperando con una tarrina de papas fritas con pollo que le había comprado con
el dinero que ganó en las ventas de chocolate, él le dijo que comiera, pero la
Flaca venía con furia al pensar lo que debía decirle y cómo reaccionaría Frute.
Luego ella buscó unas fotos debajo de un
asiento del bus, y le enseño según ella a su familia y cuando el observó solo
era unos recortes de una revista en donde se veía a una familia en carro, y
aparecía un perro, ella le bromeó que así era su familia, pero sin el perro, ya
que ellos muerden y le da miedo. Después le dio la hoja de los números escritos
que le había dado la Tía Meche para su trabajo y le dijo que se aprendiera de
memoria. Jaime se acostó y esa noche no podía dormir pensando en la foto de la
Flaca y sintiendo tristeza ya que él si tenía una familia de verdad.
CAPÍTULO XIV
Jaime le dijo el plan que había pensado,
que es llevarse a la Flaca a su pueblo junto a su tía así le ayudaría en los
quehaceres y la flaca tendría una familia. Al decirle a ella, sonrió, pero al
mismo tiempo un gesto de disgusto y era probable es que su tía lo rechace
porque no la conoce, así como la han rechazado otras personas. Ella le dijo que
no, porque era libre de hacer lo que quisiera, y si iba sería entrar a una
cárcel, así como la de los curitas
Luego se dirigieron hacía los otros
niños que estaban reunidos, todos murmuraban sobre el trabajo de la Flaca y le
decían que no regresaría luego de tener el dinero.
Luego una camioneta se estacionó frente
a ellos, un hombre con gafas oscuras se encontraba dentro, luego se bajó una
mujer con tacones fino, y las prendas bonitas, los labios le llevaba de rojo.
Al bajar preguntó por la Flaca y que le había llegado a buscar por ordenes de
la Tía Meche, ella corrió a buscar una cartera donde guardaba sus tesoros. Salió
y le preguntó a la mujer si era por lo de la película y la mujer le respondió
burlona que no sabía de lo que hablaba, se subió y con un grito le dijo a Jaime
que no aceptara el trabajo porque era algo muy malo, mientras el carro conducía
Frute se agarraba de él pidiendo que no se vaya. Luego ella lanzo su cartera y
el la agarró y le guardo donde ella lo tenía. Luego sintió que alguien subía al
bus, era el Calzón tierno quien venía a verle por el trabajo, y no podía
decirle que no porque llevaba un cinturón entre sus manos.
CAPÍTULO XV
Era una noche nublada, pero se podía
apreciar la luna, Jaime recordaba aquella vez donde La Flaca le decía sobre sus
deseos de volar. Habían pasado días de que ella se había marchado en aquel
auto.
Recordó el episodio en donde la Tía
Meche le daba ordenes de lo que debía hacer, se vistió con uniforme haciéndose
pasar como el hijo de la empleada, se escondió en el armario y cuando sonó la
alarma salió. Al salir se dio cuenta estaba sentado junto a un señor que
llevaban amarrado y gritaba desesperado que le soltaran y el daría todo el
dinero que pidieran. Le llevaron a encerrarlo mientras daban el dinero para
soltarlo. Y en su caso era esperar las nuevas de Calzón Tierno que les daría
sobre La flaca. El calzón tierno ingreso al cuarto donde se encontraba y le
preguntó si quería saber sobre ella, su novia bromeándole, los ojos de Jaime se
encendieron al igual que su curiosidad, pero a la final le dio más confusión
diciendo que nunca más regresaría y que ya no volvería a verlo, él ya no quería
escuchar y se tapó los oídos. Él pensaba escaparse entre las piernas del Calzón
tierno pero pensaba que no sería un buen plan, luego él sacó una inyección
pinchándole a Jaime para que durmiera .
CAPÍTULO XVI
Al despertar la cabeza le comenzaba a
doler y de repente, sintió que se le partía en dos, pero no pudo hacer nada
porque luego se le salía y él no quería que eso pasara porque luego como
viviría. Cuando despertó lo que hizo fue darse un baño para que así le pasara todo
el dolor y es allí cuando se dio cuenta por primera vez que sus pies estaban
cubierto con plumas, luego se volvió a dormir en el piso del baño, se dio
cuenta que ahora sus brazos y las piernas también estaban cubiertas de plumas,
pero la de las piernas eran un poco más cortas y entrelazadas para arriba. En
su cabeza comenzó a sonar la melodía que la Flaca le enseñó aquella vez,
“Ángeles de la calle, con sus alas rotas, no puedes volar.”
Se puso en la ventana, cuando oyó voces
de gente que decía que corrieran que venía la policía e iba a disparar, el
tambaleó y a lo lejos vio a su padre con los brazos abiertos, listos para darle
un abrazo ,el lo miró y cuando algo le impacto sobre su hombro, entonces
desplegó sus alas y se lanzó al vacío.
CAPÍTULO XVII
Cuando reaccionó estaba en un hospital y
a lo lejos escuchaba la voz de la flaca diciéndole Frute, loco ya despertaste,
él sin poder creerlo, aún con pesadillas, gritó y como siempre ella adivinando
lo que le pasaba. Él la miro con asombro, porque ahora ella vestía zapatos y
ropas nuevas. Ella caminaba allí diciendo que se los habían comprado y que
nadie las había usado. Le contó todo lo que había sucedido mientras el cayó
inconsciente, ya que el Calzón Tierno le había inyectado droga y al tener eso
en su cuerpo se había lanzado por la ventana.
Cuando a ella le llevaron, se escapó en un semáforo y fue a pedir ayuda a lo curitas que encontraran a la Tía de Jaime también pidió que llamaran a la policía porque a ellos si le creerían, entonces todo se descubrió, soltaron al hombre que tenían secuestrado, el Pan Quemado, El Bota la Pepa y el Negro José fueron libres también, la Tía Meche huyo a Panamá, pero le encontraron y fue a la cárcel, a Calzón Tierno le dieron un balazo en medio de la persecución y el profesor también murió. Le dijo que su tía todo este tiempo estuvo cuidándolo en el hospital, pero en ese momento no estaba ya que había ido a su pueblo a realizar unos trámites. Jaime aun sin entender lo sucedido sentía algo hermoso y desconocido. Escucho un llanto de un bebé a lado, pero pensó que de seguro no era un bebé abandonado, pero el bebé estaba con su mamá. Le pasó por la cabeza que algún día el sería papá y le enseñaría a su hijo a encontrar la Cruz del sur en el cielo. Se sintió un silencio, entre el alba y el amanecer se acercaba un nuevo día.
Comentarios
Publicar un comentario